Home Entrevistas
Banner
 
Síguenos
Sección de Entrevistas
Mostramos, en formato de texto, algunas de las entrevistas realizadas a integrantes de la Compañia...

Carlos Luis Blanco: “No quiero vivir en una burbuja” PDF Imprimir E-mail

Entrevista a Carlos Luis Blanco

por Yuris Nórido para Joven y Artista. La Habana agosto 2012

Carlos Luis Blanco Photo Yuris NoridoCarlos Luis Blanco, primer solista de Danza Contemporánea de Cuba, ha bailado las principales obras del repertorio activo de la compañía, pero también clásicos de todos los tiempos.

No es de mucho hablar, al menos en las entrevistas, pero sí es muy observador. Va por el mundo mirándolo todo, nutriéndose. Sabe que el artista no puede vivir en una burbuja.

La crítica y el público lo han distinguido por su hermosa línea, su vigor y su particular fuerza interpretativa.

Carlos Luis Blanco Photo Yuris Norido 001—¿Siempre estudiaste danza moderna? ¿Pasaste por el ballet?

—Desde el primer momento fue la danza moderna.

—¿Cómo llegaste a ese mundo?

—Imagínate, yo soy de Guane, allá en Pinar del Río. No tenía la menor idea de la danza contemporánea. No había información a mi alcance, y además, era muy niño. Eso sí, siempre fui muy inquieto, me la pasaba dando saltos sobre la cama. Un día aparecieron haciendo pruebas y alguien dijo que tenía condiciones para la danza. Me dijeron que me presentara en una audición para entrar en la escuela de danza. Mi papá me llevó, pero en realidad no quería que fuera bailarín. Así que se demoró muchísimo para llegar al lugar, como para que no hiciera la prueba. Llegamos tarde, pero resultó que a esa hora no habían empezado. El caso fue que me aprobaron y entré en la escuela.

—¿Entraste en la escuela con alguna vocación definida?

—Para nada. Los primeros años en la escuela fueron bastante rutinarios. Hacía lo que había que hacer, pero no tenía mucha noción de por qué y para qué lo hacía.
Carlos Luis Blanco Photo Yuris Norido 002
—¿Cuándo supiste que querías ser bailarín, que ibas a serlo?

—Cuando bailé por primera vez en un teatro. Fue una función de fin de curso, en Pinar del Río. Bailé y sentí que lo que hacía en el escenario me gustaba y que al público también. Me dije: esto es lo mío.

—¿El camino fue expedito entonces?

—Claro que no. Es un camino lleno de altibajos. Esta es una profesión difícil.

—¿Has pensado alguna vez en dejarlo todo?

—Sí, lo he pensado. Pero nunca he pasado del pensamiento. Enseguida siento que tengo que seguir bailando, que lo necesito. Todas las respuestas siempre están en la danza.

—¿Cuál fue el primer espectáculo de danza que recuerdas?

—Lo primero que vi en un escenario fue Folía, de Jan Linkens. Me gustó mucho. No me imaginaba que iba bailarla un día.

—¿Qué sentiste entonces al bailarla?

—Fue una gran emoción. Cada vez que la bailo me emociono. Una vez, en España, la bailé frente al primer intérprete de la obra, Armando Marten. Al final su esposa me dijo que él estaba conmocionado, que era como si estuviera viéndose bailar de nuevo.
Carlos Luis Blanco Photo Yuris Norido 003

—¿Hasta qué punto puedes “escapar” del influjo de la danza? ¿Tienes tiempo para algo más?

—Hago el tiempo, pero es difícil. Este mundo te absorbe. Al final más del 90 por ciento de tu vida tiene que ver de alguna manera con el trabajo. A veces nos reunimos los amigos y decimos: hoy no hablaremos de danza. Pero al final, siempre terminamos en eso.

—¿Qué es lo que más te satisface de tu trabajo?

—Sentirme parte de algo grande, que quizás me trasciende, pero que me integra. Bailo con todas mis fuerzas, bailo para mí. Pero sé que el otro es importante.

—¿Cómo es tu relación con el público?

—Es buena. Claro que los públicos son diferentes. En Europa son más reservados. Aquí son más extrovertidos, activos… Es como si bailaran contigo. El público cubano es el más difícil, sientes que tienes que esforzarte mucho para complacerlo. Pero si lo convences, te premia con mucha calidez. Hay gente más informada que otra, pero casi todos son muy apasionados.

Carlos Luis Blanco Photo Yuris Norido 004

—¿Lees lo que escriben en los periódicos y la revistas sobre tu trabajo?

—Tampoco es que escriban mucho, pero sí trato de mantenerme al tanto. Siempre es bueno ver la impresión que tienen los demás de tu trabajo, aunque no siempre estés de acuerdo. Ya te digo, vivir en una burbuja puede ser muy peligroso.

—¿Ves a otras compañías?

—Por supuesto. Hacerlo es casi vital. Siempre ganas en visión, aprendes. Hay cosas muy buenas. Otras no tanto, pero siempre dejan algo que puedes aprovechar.

—¿Qué prefieres: bailar un clásico o estrenar una obra?

—Cada cosa tiene lo suyo. He bailado, por ejemplo, Súlkary, una obra inmensa, y me sentí muy bien. Fue un trabajo interesante. Pero en realidad me gusta más experimentar, o sea, asistir a la creación de una coreografía, ser parte de ese impulso.

—¿Cómo es ese proceso?
Carlos Luis Blanco Photo Yuris Norido 005
—Depende del coreógrafo, cada uno tiene su estilo. Algunos vienen con una idea y ponen a los bailarines a crear, a moverse… Después van escogiendo, jerarquizando, armando. Me gustan más los procesos donde me siento útil.

—¿Una coreografía puede ser un cepo?

—Yo me siento casi siempre libre. Uno nunca baila igual una coreografía, aunque repitas los mismos pasos. Es cuestión de motivaciones, de intenciones… Claro, es más fácil con las obras en cuyo montaje participaste. Un clásico es más cerrado. Pero siempre encuentras espacios para recrear.

—¿Te interesa solo bailar? ¿Has pensado en hacer coreografía?

—Quiero hacerlo algún día.

—¿Qué sientes antes de que abra el telón, cuando estás bailando, y cuando cierra el telón?

—Tensión, felicidad y alivio.


Última actualización el Miércoles, 15 de Agosto de 2012 12:35
 
Bailar es conversar sin abrir la boca PDF Imprimir E-mail

Entrevista a Marta Inés Ortega (Martica)

por Yuris Nórido para Joven y Artista. La Habana 9 de agosto 2012

 

Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 

Marta Ortega —o Martica, como le dice todo el mundo— es una de las más talentosas bailarinas de Danza Contemporánea de Cuba. Su fuerza interpretativa, la limpieza de su técnica, su carisma indiscutible, la han ubicado en el primer elenco de una compañía de altísimo nivel, referente internacional de la danza cubana.

Es muy joven, pero ya ha bailado en más de una decena de espectáculos de éxito, obras de coreógrafos de fama mundial. En cada una de las piezas hay algo de ella, porque Martica (y casi todos sus compañeros en DCCuba) son mucho más que simples repetidores de pasos preconcebidos: son creadores, con todas las implicaciones de ese término.

Frente a un vaso de chocolate frío, en una de las cafeterías de La Habana Vieja (la ciudad donde nació y vive), la entrevistamos para Joven y artista.

Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 001


—¿Cuándo tuviste la certeza de que querías ser bailarina?

—Creo que fue en el círculo infantil. Un día me apunté en un grupo de iniciación en la gimnasia. Cuando mi mamá me vino a buscar por la tarde, la seño se lo dijo. Empecé la gimnasia y tuve algún éxito. Un día, alguien me dijo: «¿quieres bailar ballet?» Y ahí comenzó todo de verdad. Aunque, ahora que me preguntas, creo que nadie me había hecho esa pregunta. Y me parece que sí, que hubo un momento específico, ya en la escuela de ballet. Un día me dieron R (regular) en un examen y yo asumí que tenía que mejorar la calificación. Lo vi como un reto y me dije que iba a llegar a ser bailarina. Me gustan los retos.

—¿Mejoraste la calificación?

—Por supuesto, mira donde estoy ahora.

Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 002


—¿Y cuándo pasaste del ballet a la danza contemporánea? ¿Lo decidiste tú o lo decidieron por ti?


—Lo decidí yo sola, y no fue fácil. Mi papá puso el grito en el cielo cuando le dije que lo iba a hacer. Me faltaba muy poco para graduarme en ballet. No se calmó hasta que no me gradué de danza en la Escuela Nacional de Arte y le puse el título de oro en la mano.

—¿Resultó gratificante el cambio? ¿Te arrepentiste en algún momento?

—Nunca me arrepentí. Pero sí hubo momentos duros. Un profesor, Astai González (a quien primero odié mucho y después adoré) por poco me bota por mi peso. Me dijo: «estás muy gorda, te dejaré aquí porque una profesora de folclor está interesada en tu presencia, pero si no bajas de peso, el año que viene te expulso». Salí de ahí llorando, pero ni tengo que decirte que bajé de peso.

—¿Y por qué la danza contemporánea?

—Porque en la danza contemporánea te sientes más libre, puedes expresarte con toda franqueza. Yo soy muy conversadora, muy extrovertida. Me la paso hablando con todo el mundo. Pues bien, cuando bailo, puedo conversar sin abrir la boca.

—Pero supongo que no todo sea cuestión de coser y cantar. Habrá obras difíciles…

—Pues claro. ¿Quieres que te ponga un ejemplo concreto? La ecuación, de George Céspedes. Es una excelente coreografía, pero montarla, ensayarla, hacerla es un verdadero dolor de cabeza. Cuando la tienes que bailar todo te asusta, te dan ganas hasta de ir al baño…
Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 003


—¿Qué prefieres, el montaje o los ensayos?


—Los ensayos. Y sé que la mayoría de mis compañeros no estarán de acuerdo conmigo. A los muchachos les gustan los procesos de montaje de las obras. Claro, uno se siente parte de la coreografía, hace aportes que quizás el coreógrafo tenga en cuenta… Pero si te soy franca, yo prefiero trabajar cuando la obra ya está montada, o cuando ya está muy cerca de su versión final. Es que soy un poco vaga, pero eso no lo pongas…

—Claro que lo pondré.

—Bueno, haz lo que quieras. Eso sí, te digo algo, el momento que más me gusta es el de la representación. El momento en que bailo frente al público. Es único, irrepetible.

—¿Qué sientes antes de que abra el telón? ¿Te pones muy nerviosa?

—No tanto. Estoy tensa, claro, pero no me pongo muy nerviosa. Manejo la tensión concentrándome mucho en lo que tengo que hacer. Mis compañeros dicen que soy muy segura, que me equivoco poco. Lo que pasa es que me lo tomo tan en serio, que me centro en la obra que voy a bailar, la vivo.
Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 004


—Has escogido una carrera que suele ser bastante corta… ¿Piensas en esa circunstancia?


—Claro, pero en ese sentido soy bastante objetiva. Voy a bailar mientras me sienta bien, mientras tenga las condiciones. No quiero eternizarme sobre el escenario. Pienso en el público: todo el mundo merece ver espectáculos de altura, con bailarines plenos. Yo misma, como público, eso es lo que espero cuando voy a ver algo. En Cuba hacemos una danza muy física, con muchas demandas para los intérpretes (quizás si viviera en Europa, donde se hace una danza más intelectual, pudiera estar más tiempo bailando). Yo voy a bailar mientras me sienta con fuerzas, mientras esté a la altura del entrenamiento que he recibido. Después, ya se verá.

—Tu profesión, lo has dicho, demanda mucho del que la ejerce. Mucha gente piensa que los bailarines solo tienen tiempo para la danza, que la danza marca sus vidas hasta en lo más íntimo. ¿Tienes vida más allá de la danza?

—Por lo menos lo intento. Y de hecho, lo logro. Te diré algo: esa vida más allá de la danza es la que me alimenta. El artista necesita experiencias extra artísticas, que son las que lo nutren. Si no amo, sufro, gozo… ¿qué soy entonces? Los círculos viciosos no llegan a nada.

—Si no fueras bailarina, ¿qué te gustaría ser?

—Fotógrafa. De hecho, estoy incursionando en ese mundo. Me encanta hacer fotos, voy por ahí con mi cámara, fotografiando todo lo que me parece interesante.

Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 005


De todo lo que haces en la danza, ¿qué es lo que menos te gusta?

—No sé si deba decirlo. Bueno, lo diré: lo que menos me gusta es la clase de ballet. Y fíjate, que sé que es muy importante, que es imprescindible. Pero quizás tantos años dándola en la escuela me ha cansado. Ojalá pudiera pasar sin ella.

—¿Y cuál es tu momento preferido?

—Cuando estoy bailando. Cuando estoy bailando no me importa nada más. Ni siquiera me importa si me aplauden o no. Yo, cuando bailo, me realizo, lo demás es secundario. Una vive una vida llena de responsabilidades, de obligaciones: en la calle, en tu casa, con tus familiares… Pero cuando bailo, soy absolutamente libre. Ese es mi momento, nadie me lo puede quitar. Es maravilloso. Y si con eso haces feliz a alguien más, pues mucho mejor. Pero yo misma ya soy lo suficientemente feliz al hacerlo.

Marta Ines Ortega Photo Yuris Norido 006


Última actualización el Miércoles, 15 de Agosto de 2012 12:46
 
Con-textos de un Mekniksmo: abriendo la caja de Pandora PDF Imprimir E-mail

Con-textos de un Mekniksmo: abriendo la caja de Pandora

Por: Maria Nela Lebeque Hay

Comienza el XIV Festival Internacional de Teatro de La Habana y la multiplicidad de tendencias y propuestas es premisa de orden. Dedicado en esta ocasión al teatro emergente, el evento se presenta como hervidero de discusiones e intercambios entre disímiles poéticas individuales que durante la última década han sido asumidas por numerosos artistas de las tablas a nivel mundial.

El más reciente estreno de la insigne compañía Danza Contemporánea de Cuba constituye una de las variadas propuestas de este encuentro. Tras medio siglo de fundada y con más de una veintena de lauros y reconocimientos a nivel internacional continúa su trayectoria hacia el futuro impulsando el trabajo de sus más jóvenes exponentes.

Justo en el escenario de ensayos, para esta ocasión en el Teatro García Lorca, conversamos con el primer bailarín de la compañía George Céspedes, graduado de la Escuela Nacional de Arte, profesor y coreógrafo de la compañía desde 1997. Entre algunas de sus más reconocidas obras se encuentran Ausencia (2000), Sed (2002), Por favor no me limites (2002) (Premio Iberoamericano de coreografía) y La ecuación (2004) (Premio Villa Nueva de la crítica especializada). En esta edición del festival llega nuevamente a las tablas como autor de la propuesta danzaría MeKniksmo.

Tu última pieza, Mambo 3XXI,fue nominada a los Premios Olivier 2011 en la categoría de “Best New Dance Production”, lo que te hace merecedor de ser catalogado como una de las jóvenes promesas en las tablas cubanas actuales. Y ahora propones una nueva pieza con un título sui generis: Mekniksmo ¿Cuál es el argumento de esta obra que presentas en el marco de este XIV Festival Internacional de Teatro de la Habana?

La nueva coreografía tiene como título Mecanismo, pero presentado como un juego de palabras a partir de mek, con k, nik, nuevamente con k, como si fuera mecánica, y luego ismo. Es algo así como el «ismo de la mecánica». Esta discursa precisamente sobre todos los mecanismos que existen en el mundo, en la vida, en la naturaleza, que hacen posible la sucesión de las cosas. Ese engranaje muy bien organizado que aunque por momentos pueda parecer caótico, se encuentra perfectamente articulado para que las cosas sucedan. De eso va la coreografía.

La obra tiene como base fundamental su música, Bolero de Ravel, manipulada para esta ocasión en su estructura. Es una versión que yo alargué a partir de otros sonidos que no estaban para lograr la intención que necesitaba. Existe una gran discusión sobre la duración de esta pieza (algunos aseveran que se extiende por 14 o 16 minutos, en dependencia de los directores que la han dirigido). Pero la versión que yo tengo es la de 14 minutos, pues la original de Ravel era de 16; incluso existe una versión alemana de 18 minutos que es extremadamente larga. Así que preferí quedarme con la de 14 que es más rápida, y luego la extendí a 19 minutos con otros sonidos, incluidos a partir de las técnicas digitales.

Teniendo como referencia algunas de tus coreografías anteriores donde fundamentas el trabajo escénico en una base minimalista ¿Qué papel juega la música en esta obra y qué elementos podrían considerarse como novedosos en la puesta?

Bueno, la obra es determinada en gran medida por la música que posee. Cuando fue compuesta por Ravel en 1928 para la bailarina Ida Rubinstein, este se propuso escenificarla en el interior de una fábrica. Por estos años iniciaba en Europa todo el mito de la máquina, la industrialización, y el músico se vio influenciado por todo este momento. De tal modo se propuso insertar su obra y envolverla de toda esa nueva experiencia de creación, logrando una pieza que posee ciertas semejanzas al funcionamiento de una maquinaria, que poco a poco va in crescendo hasta su gran final. 

Posteriormente Renoir, un pintor reconocido de la época, llevó esta música al espacio de un bar o un pub en Barcelona, dotando a la pieza de un gran éxito cuando fue estrenada.

Mi interés en esta ocasión fue asimilar la parte de la fábrica, algo que hasta el momento no se ha hecho o se hizo pero no tuvo tanto éxito. La mayoría de las representaciones del Bolero de Ravel que se conocen se basan en los momentos de la bebida, la mujer bailado sobre la mesa, el espacio del bar... así que yo me propuse descontextualizar esto. Ni siquiera trabajo con la idea principal de la obra, sencillamente utilizo la música de manera diferente para exponer otro concepto.

Mi propuesta no tiene nada que ver con las otras coreografías, no obstante el Bolero de Ravel posee una suerte de maldición. Es considerada como la maquinaria de la muerte para los coreógrafos, pues todos los que lo han intentado han fallado. Espero ser uno de ellos para quedar en la Historia como que fallé, eso es interesante.

Toda la coreografía y la escenografía esta en función de representar una fábrica, pero no tiene nada que ver con ello. Sencillamente la historia reside en que todos somos un gran mecanismo, que somos pequeñas piezas y formamos parte de una fuerza mayor que es este mundo que hoy estamos haciendo pedazos. Los bailarines son todos integrantes de Danza Contemporánea. Hay algunos más presentes que otros, pero en general no existe un destaque evidente, pues no es lo que se persigue con la obra. Mi intención no es presentar primeros, segundos, terceros bailarines o invitados, sencillamente todo recae en el gusto del director y la necesidad coreográfica.

¿Qué expectativas tienes con la obra después de su estreno?

Yo nunca espero nada. Sí me gustaría que el público asistente lo disfrutase, pero creo que estoy un poco más allá. Estoy seguro de que alguien se acercará a mí y me dirá lo que piensa de la obra para elevar ese poquito de necesidad egocéntrica que posee todo artista.

 

Última actualización el Jueves, 27 de Diciembre de 2012 20:42
 
«InicioPrev12345678PróximoFin»

Copyright © 2014 Danza Contemporánea de Cuba. Todos los derechos reservados.
Banner
 

Lista de Correos

Cubadanza / Taller de Invierno 2015
Inicio: 05.01.2015, 09:00
Fin: 16.01.2015, 14:00
Taller Práctico Internacional de la Danza Moderna Cubana

Cubadanza / Taller de Verano 2015
Inicio: 03.08.2015, 09:00
Fin: 14.08.2015, 14:00
Taller Práctico Internacional de la Danza Moderna Cubana


ver mas ...